viernes 3 de abril de 2009

Crónica de un día histórico: Iron Maiden en Perú



Tres de la tarde de un 25 de marzo (fecha y hora histórica para todos nosotros), el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez recibe en una de sus pistas al glorioso “Ed Force One” piloteado ni más ni menos por Bruce Dickinson, mítico frontman de la doncella; mientras dentro del aeropuerto cerca de 300 fanáticos los esperaban como las ansias de un púber en esperas de su primera bicicleta en navidad. Pero la agotadora gira hizo que los Maiden tomen una segunda ruta de “escape” directo a un hotel A1 en San Isidro.




Las horas transcurrían como agua sobre cascada, mientras se hacían presentes las carpas alrededor del nacional; muchas ganas, trago, locura y amor por la banda era la consigna para aquellos guerreros que cogieron algún bus interprovincial desde lugares tan alejados de la capital como Juliaca, Arequipa, Piura, Iquitos, Cajamarca, Cuzco, Chiclayo, Tacna, etc., tan solo para poder sentir aquella fuerza y sinceridad de una de las bandas abanderadas de un género musical que parece ser inmortal a cualquier embate o crítica social. Aquella madrugada del 26 de marzo Lima sentía por primera vez como el azufre recorría sus escarapelados cementos.

El amanecer llegaba acompañado de algún desayuno al paso y del denso smok de la conocida vía expresa. Las horas seguían su curso al igual que el de la cola de las distintas zonas (cosa para reclamar a los organizadores, hasta cuándo seguiremos aguantando este abuso en el cobro y las excesivas divisiones. Será otro tema a tratar en esta página). Bueno las puertas del nacional se abrieron exactamente a las 3.30 p.m. mientras todos avanzamos de manera tranquila y ordenada. Mientras adentro ya se sentía como la sangre empezaba a hervir por dentro, la gloria empezaba a tener soundtrack.

6 y 50 p.m. salió la banda nacional M.A.S.A.C.R.E. a escena ante casi 20 mil personas, para de esta manera abrir fuegos con una buena actuación, con un sonido totalmente aceptable, con un rugido bien heavy metal, sobre todo con las ganas de dejar bien parado el nombre de la banda ante tan magno evento. La gente coreo El Amo Del Sueño, Reaccionando, Hasta El Final, En El Infierno, Brutalidad, El Hechicero y Fuego En El Alma. Dejando el sudor y sangre en escena junto a un grato invitado en los últimos temas, quien fue el “el Loco Cervantes”.

Sinceramente no quisiera hablar de Lauren Harris pero lo único que se puede decir es que por favor se dedique a hacer otra cosa, ya que el dinero de su padre esta mal invertido. Niña por favor deja de lado esto o bórrate el sagrado apellido de tus presentaciones. Una de dos. Fue aburrido verla y escucharla.

El estadio nacional sintió las tinieblas como en sus dos minutos para la media noche, cerca de las 9 p.m.; la impaciencia, el aguante, el sudor, la sed, el cansancio, el amor a Iron Maiden y al metal, hicieron que la cancha se haga una masa compacta de fanáticos, no había espacio para nada, no existían separaciones por zonas, ni tanta mariconada, para los más de 30 mil fans, solo había una sola razón por la cuál todos esos factores se podían ir a la mierda, ese factor era Iron Maiden.

Las luces se apagan, el escenario esta completamente oscuro, suena Transylvania y en las pantallas empiezan a salir el trailer de lo que es su nuevo trabajo, esta vez visual. Fligth 666 (los fanáticos saben a que me refiero). El poder de la doncella explota en las almas de cada asistente, sea aquel fans que esperó 25 ó 20 años en ver a la doncella, para aquel público generacional (abuelo, padre e hijo), como de aquellos que fueron y sintieron por primera vez lo que era sentirse metalero.

Ace of High, Wratchild, 2 minutes to midnigth; fueron las tres canciones que abrieron aquel escape de la utopía a la realidad trascendente en la vida de cada uno. Mientras la banda arriba se daba a cien por ciento, con un Janic Gers haciendo lo suyo en escena, un Steve Harris sobrio y clásico, ni que decir de "Moonface" Murray alucinante ver aquel rostro de luna tocar magistralmente sus solos, Adrian Smith el guitarrista mítico de la Doncella,Nicko Mcbrian y el carisma de la banda tras los pedales y parches, indudablemente gran parte rítmica de la banda pasa por sus manos y piernas.



A este integrante lo dejamos al último por que sinceramente la doncella no es lo mismo sin su presencia, sin su carisma, su dominio de escena que es totalmente poderosa. Bruce Dickinson hace que aquel espectador que este en la parte más alejada del estadio se sienta parte de todo. Si él llegó, a todo los que estuvimos esa noche, pogeando, cantando, llorando, alucinados y extasiados de tanto furor, amor propio de ser metalero en esa noche, de ser metalero por toda la vida. Y por supuesto como irnos sin ver al eddie, dios sabe que mi alma se partió en mil pedazos, que grité y saque toda la mierda acumulada de tantos años de verlo salir en los conciertos por vhs y dvds. Así como tú, yo también esperé cerca de 20 años, sinceramente 19 años luego de haber escuchado el disco number of the beast y que me haya volado los sesos y me abra las puertas al metal. Gracias Iron Maiden, de verdad son ¡PURA VIDA!

Agradecimiento especial para Harold Silva (Clansman) por su tiempo y apoyo


1 comentarios:

Christopher dijo...

... bien con la crónica Manolo. El concierto de Maiden fue glorioso ...

Un abrazo ...

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